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Bloomberg Opinión — La Reserva Federal de EE.UU. ha tomado cartas en el asunto: En su reunión de política monetaria de la semana que viene, en reconocimiento de la persistente alta inflación, los funcionarios anunciarán una reducción más rápida de las compras de activos que han estado apoyando el crecimiento económico. El objetivo es completar el programa a tiempo para poder empezar a subir los tipos de interés a corto plazo ya en marzo, en caso de que sea necesario.

Pero el “taper” no es lo único que estará en la agenda de la reunión de la próxima semana. Es probable que los funcionarios de la Fed también señalen un endurecimiento más rápido y más grande de la política monetaria en los próximos tres años, en una medida que los mercados aún no han anticipado.

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La última vez que la Reserva Federal publicó sus proyecciones económicas, en septiembre, las perspectivas eran notablemente benignas. Esperaban que la inflación volviera a acercarse al objetivo del 2% de la Fed, incluso cuando el empleo superara el nivel compatible con la estabilidad de los precios. Y pensaban que este agradable resultado requeriría muy poca intervención de la Fed: Su proyección media para el tipo de interés a corto plazo del banco central a finales de 2024 era del 1,8%, muy por debajo del nivel del 2,5% que la mayoría consideraba neutral.

En esta ocasión, las líneas generales de las perspectivas económicas serán probablemente similares. La mediana de las previsiones para el año que viene mostrará un crecimiento superior a la tendencia que hará que el desempleo se sitúe por debajo del nivel del 4% considerado sostenible a largo plazo. La inflación se reducirá desde los altos niveles actuales, aunque no tanto como se preveía anteriormente, lo que dará lugar a un incumplimiento mayor y más persistente del objetivo del 2% de la Reserva Federal.

El mayor cambio se producirá en la política de tipos de interés que los funcionarios consideran necesaria para lograr ese resultado económico. La última vez, la proyección mediana para el objetivo de tipos de interés a corto plazo de la Fed a finales de año era del 0,3% para 2022, del 1,0% para 2023 y del 1,8% para 2024. Esta vez, la trayectoria ascendente comenzará antes, será más pronunciada y aumentará más.

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Para 2022, espero una previsión mediana del 0,8%. Esto supondría tres subidas de 0,25 puntos porcentuales el año que viene, no tantas como para requerir una subida de tipos en marzo, pero suficientes para ser coherentes con la aceleración del tapering y las perspectivas de desempleo e inflación.

Para 2023, espero que los funcionarios proyecten cuatro subidas de tipos más, llevando el tipo medio objetivo al 1,8% un año antes que en las proyecciones de septiembre. Este endurecimiento gradual y constante tiene sentido una vez que la Fed se pone en marcha. Pero no es probable que los responsables de la política monetaria prevean un movimiento más rápido mientras proyecten que la inflación se mantenga por debajo del 2,5%.

Para 2024, espero que el tipo objetivo proyectado alcance el nivel del 2,5% considerado neutral. Algo menos parece difícil de justificar, dado que la economía habrá estado funcionando por encima del pleno empleo y del objetivo de inflación del 2% de la Fed durante varios años.

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Se podría argumentar que las proyecciones de los tipos de interés para 2024 deberían ir más allá de la neutralidad, indicando una mayor determinación para mantener la inflación bajo control. Pero dudo que los funcionarios tengan el estómago para ello, dada la incertidumbre que rodea a cualquier previsión económica a largo plazo, complicada aún más por la constante evolución de la pandemia.

El cambio en las proyecciones de los tipos de interés de la Reserva Federal podría suponer un shock para los mercados. Los precios de los futuros sugieren que los inversores esperan dos o tres subidas de tipos de 0,25 puntos porcentuales en 2022. Pero la magnitud total del endurecimiento no ha aumentado: Los futuros del eurodólar implican un pico en el tipo de los fondos federales de alrededor del 1,5%. Eso está muy por debajo de los niveles previstos por todos los miembros del Comité Federal de Mercado Abierto, y muy por debajo de lo que dictaría el sentido común. El marco operativo, las acciones y las proyecciones de la Fed sugieren que la política monetaria seguirá siendo acomodaticia mucho después de que el empleo y la inflación hayan superado los objetivos del banco central. De ello se desprende que los tipos de interés tendrán que subir eventualmente para compensar.

Una reducción más rápida debería ser una buena noticia: da a la Reserva Federal más margen de maniobra, abriendo la posibilidad de subidas de tipos más tempranas si son necesarias. Pero puede suponer un ajuste difícil para los mercados. En algún momento, los inversores tendrán que revisar sus expectativas sobre los tipos de interés de forma significativa, lo que podría desencadenar una rabieta en el mercado. Y cuanto más se retrase este ajuste, mayor será la rabieta.

Esta nota no refleja necesariamente la opinión del consejo editorial o de Bloomberg LP y sus propietarios.